Parte II de la guía práctica de convivencia entre vecinos.
La convivencia en una comunidad de vecinos puede provocar alteraciones en nuestro estilo de vida.
Por eso hemos empezado con esta guía de convivencia, seleccionando cuáles son los problemas más frecuentes en las comunidades de vecinos y dando soluciones rápidas. En la Parte I ya hemos tratado los ruidos molestos, la limpieza y conservación de zonas comunes, las mascotas y los daños ocasionados en zonas comunes.
En esta Parte II trataremos el uso indebido de zonas comunes, los problemas con el reparto de los gastos comunitarios, las obras en las viviendas particulares y la morosidad en la comunidad.
4 Tips de la guía práctica de convivencia
1. Uso indebido de zonas comunes
Con respecto a este tema, es importante conocer los límites en el uso de dichas zonas y actuar de manera oportuna para evitar problemas de convivencia.
El uso de zonas comunes está regulado por la Ley de Propiedad Horizontal (LPH), que establece los siguientes límites:
- Los propietarios deben utilizar las zonas comunes conforme a su destino y de manera que no perjudiquen el interés de la comunidad. Por ejemplo, no se puede utilizar una piscina para nadar al perro o una pista de tenis para jugar al fútbol.
- Los propietarios deben respetar el derecho de los demás propietarios a utilizar las zonas comunes. Por ejemplo, un propietario que ocupa la entrada con una bicicleta durante días impide que otros propietarios puedan acceder con comodidad a la vivienda.
Solución rápida: Establecer normas de utilización claras y consensuadas por todos los propietarios. Estas normas deben estar recogidas en el título constitutivo o en el reglamento de régimen interior de la comunidad. Aconsejamos que esas normas estén en lugar visible junto con otras normas de convivencia.
Si no existen normas de uso, la Junta de Propietarios puede aprobarlas por mayoría simple. En caso de que la conducta indeseada esté prohibida por la LPH, la Junta podrá aprobar una sanción para el propietario infractor.
2. Problemas con el reparto de gastos comunitarios
Es un tema que también genera problemas de convivencia, sobre todo cuando se cuestionan los coeficientes o el uso de determinados servicios por ejemplo entre los vecinos que no usan el ascensor o la calefacción central. La ley de propiedad horizontal establece que cada propietario tiene el deber de pagar los gastos comunes del inmueble en que el habita.
Solución rápida: Se debe calcular la cuota de participación una vez que se ha determinado el valor individual de cada propiedad. Esto se hace dividiendo el valor de la propiedad en cuestión por el valor total de la comunidad y multiplicando el resultado por 100.
Una cuota de participación adecuada es fundamental para asegurar una distribución justa de los gastos entre los propietarios. Garantiza que aquellos que poseen propiedades de mayor valor contribuyan en mayor medida, evitando así desigualdades injustas.
3. Obras en viviendas particulares
Las reformas de pisos afectan al resto de los vecinos bien sea por el ruido, suciedad o que afecta a las estructuras comunes (entrada, escaleras, ascensor…) y llega a ocasionar graves problemas de convivencia.
La normativa establece que el horario para hacer obras en casa es de lunes a viernes de 8:00 horas hasta las 21:00 horas. Sin embargo, para el uso de maquinaria es permitido hasta las 20:00 horas. El horario permitido para hacer obras el fin de semana es de 9:30 a 21:00 horas. Aunque hay que destacar que cada ciudad tiene su propia normativa.
Solución rápida: Recordar a los vecinos que hay que mantener la limpieza de los espacios comunes durante las obras y respetar el descanso de los vecinos cumpliendo el horario permitido en la localidad.
4. Morosidad en la comunidad
Este conflicto es normal que cree tensión entre los vecinos porque no estar al corriente de los pagos afecta a todos los propietarios. Dependiendo de la cuantía y de las causas por las que un propietario se considera moroso se pueden optar por varias soluciones. Destacamos una:
Solución rápida: En caso de un retraso puntual, y siempre que exista buena fe, la comunidad debería limitarse a advertir al propietario. En casos más graves (por ejemplo, en supuestos de incumplimiento voluntario y reiterado), la única vía posible podría ser la judicial. Lo más frecuente es que, antes de emprender medidas judiciales, la propia comunidad ofrezca al vecino moroso un acuerdo amistoso para ponerse al corriente, que puede incluir el pago de intereses en caso de demora.
Te dejamos el link a la Parte I de nuestra guía de convivencia: https://bvasesores.com/actualidad/guia-de-convivencia-i-para-problemas-comunes-en-comunidades-de-vecinos?highlight=WyJndVx1MDBlZGEiLCJjb252aXZlbmNpYSJd

